Anécdota
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La venta ambulante de
caramelos es una carrera contra el tiempo, vital para sacar el máximo partido
al día. Esta actividad está cargada de estrés: perseguir autobuses, cruzar
calles con urgencia y esperar pacientemente tu turno, son tareas cotidianas,
siempre con la mirada puesta en las horas de almuerzo y cena para asegurar el
sustento del hogar.
Anunciar la ruta y proyectar
la voz en los autobuses son esenciales para captar la atención de los usuarios.
La voz, nuestro instrumento más preciado, se desgasta y cansa rápidamente.
Después de vender un lote,
se busca otro y se entra en un ambiente distinto: el Mercado. Estar de pie
durante horas es parte del trabajo. Nuestro fin es vender caramelos y obtener
ganancias, reflejando la realidad diaria de muchos.
A pesar de esto, elijo
regalar un caramelo, dejando una pregunta en el aire… Confío en la identidad
cumanesa y veo mi contribución a la sociedad como una inversión de futuro.
¿Por qué? Porque deseo que
mi bebé crezca en una sociedad con visión de futuro, que fomente el pensamiento
crítico y la responsabilidad social. Una sociedad que no solo brinde
oportunidades a mi hija, sino también a otros niños y jóvenes, enseñándoles la
importancia de sus raíces, identidad y valores cívicos, estimulando su
imaginación y creencia en nuestras capacidades y recursos.
Lanzo una semilla (el mensaje)
entre los usuarios, esperando que valoren el esfuerzo y dediquen tiempo a
reflexionar. Algún día, el caramelo se convertirá en un mito urbano, recordando
a un joven visionario con la convicción de que seremos una sociedad
comprometida con el cambio y el crecimiento colectivo, lista para enfrentar
desafíos y responsabilidades.
Mi inversión a corto plazo
es un paquete de caramelos, pero a largo plazo, si todos comprendemos el
mensaje y contribuimos con ideas aún mejores, me sentiré orgulloso.
No alcanzo todos los
rincones de Cumaná, Sucre o Venezuela; muchos ni siquiera saben quién soy, pero
ustedes son los portavoces de estos mensajes.
A pesar de todo, algunos
dicen: “¡Pierdes tiempo hablando, solo vende!” No captan la esencia del
mensaje. Me advierten que el tiempo es dinero, y si lo valoramos
monetariamente, he perdido más de lo que he ganado. Quizás hayas presenciado
esto.
Hay días sin ventas, pero
sigo hablando con entusiasmo y ánimo aunque no venda en varios autobuses
seguidos.
¿La razón? Porque mi
inversión está puesta en el futuro, y ese futuro comienza con los ciudadanos.
Lo que tal vez no saben, es
que cuando deciden darme el dinero y no me aceptan el caramelo eso se regresa a
las personas como premios. Sin darse cuenta los usuarios le dan financiamiento
a sus regalos.
Espero haya sido de tu
agrado la reflexión el día de hoy será hasta una próxima ocasión donde nos
montemos en la ruta y contemos una nueva historia.


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